ESCRITOS

Acceder a las obras de Rosa Olivo es situarse en un terreno de sorpresas, de alianzas insospechadas, de asociaciones innovadoras que se han propuesto movilizar nuestro universo sensible. El espectador verdaderamente “siente” y descubre en eso su sentido, su peculiar llamado, su abordaje casi sinuoso por lo inesperado. Y todo se resuelve en una eclosión de colores y formas que aparecen como un magma creativo, una invasión solapada de algo real aunque desconocido, que se afirma definitivamente en nuestra conciencia y deja su rastro en nuestro sentimiento.
Heriberto Zorrilla

La obra de Rosa Olivos es lo más parecido a un estallido de fuegos artificiales en una noche de verano, solo que ese estallido de colores tiene la cualidad de persistir en la mirada del espectador aun cuando ya no esta frente al cuadro. La obra de R.O. es una cartografía de sensaciones e intensidades que recorren la tela. Inmersa en el caos, como pez en el água, la autora va en busca de un encuentro, ese que va más allá de la forma o de la representación, mas allá de lo que el ojo espera, eso imposible de nombrar pero que un alma sensible puede presentir. Rosa olivos apunta a el corazón del espectador con cada color, haciendo suyas las palabras de Kandinsky:” …la pintura tiene como objetivo despertar la emoción del observador y en el deben actuar solamente el sentimiento.
Eduardo Medici

La poética de la huella

Por Jorge Zuzulich
Tal vez, como un modo de viabilizar el encuentro con nuestro propio pasado, la arqueología ha sostenido su labor a partir de la exhumación de las huellas, de los restos materiales que han posibilitado la reconstrucción de la memoria histórica compartida.

De alguna manera, la obra de la artista Rosa Olivo opera en un sustrato afín a dicho procedimiento, en la medida en que devela algo que había permanecido fuera de la escena hasta su intervención. Por lo tanto, el acto de pintar repetiría un gesto tendiente a recuperar las marcas de las formas que subyacen más allá de la superficie, las cuales parecieran emerger desde la profundidad de la tela como resultante de la dinámica del proceso artístico. Cuestión que acerca su productividad a ciertos conceptos esgrimidos por el romanticismo alemán en relación a la noción de símbolo: el arte intenta capturar algo de la infinitud (lo profundo, lo inabarcable) y, de manera infructuosa, sólo apresa lo finito (fragmentos de esa infinitud).

Esta tensión entre plenitud y parcialidad es una de las claves estéticas de la obra de Olivo, presente de manera notoria en su más reciente producción. Quizá Encuentros I y Encuentros en el bosque ‒ambas de 2015‒ puedan ser leídas a partir de un sentido complementario pero, a su vez, como la expresión de una síntesis de los procedimientos señalados. En ambos casos, la forma irrumpe como consecuente de un primer movimiento: crear una superficie de color. Luego, la indagación, la búsqueda, permitirán la emergencia de una apariencia no referencial. En la primera, la resultante es un contorno que separa la figura del fondo, una línea que congrega el vacío en su interioridad, casi como un señalamiento que evidencia lo pre-pictórico: el dibujo. Líneas que ocupan, en ocasiones, ese interior casi totalmente despojado de color, como indicador de una profunda ausencia. En la segunda, el color ha capturado la forma emergente y la ha colmado de plenitud a la vez que, alrededor de alguna de ellas, se ha intensificado la cromaticidad del fondo, casi como una potencia que se libera a partir de la irrupción de la figura y que provoca una fuerte sensación de dinamismo.

Paul Klee señalaba que el sentido último de la pintura era «hacer visible la fuerza». De esta manera, en Alas (2015) la forma se arremolina, de manera centrífuga, desde el centro del plano hacia los bordes y es acompañada por rastros lineales inacabados que desarticulan el cierre monolítico de aquella. A la vez que ese «traer a la superficie» no es sólo una premisa que motoriza el advenimiento de la figura, sino que se corporiza en restos provenientes de otros contextos ‒lógica propia del collage‒. Pero también, una variación personal de la figuración aparece dentro de la propuesta de la artista, aunque en una clave sintética y estilizada, afín a la imagen expresionista. Torero (2015) es un fiel exponente de esta vertiente de su trabajo. La obra sostiene una denuncia que se hace forma: lo visible, el toro ensangrentado por las banderillas, señala de manera indubitable al responsable de un acto de suma crueldad que aparece desplazado de la escena.

Así, en la poética de Rosa Olivo, huella, figura, trazo, logran conjurar los clichés propios de la historia de la pintura en tanto disciplina, y de esta manera, permiten la emergencia de una imagen propia, singular, que lleva la impronta de su nombre.

Agosto 2015
Jorge Zuzulich
Curador, crítico de arte y docente universitario
Magíster en Historia del Arte Argentino y Latinoamericano (IDAES-UNSAM). Licenciado en Gestión del Arte y la Cultura (UNTREF). Es doctorando por la Universidad Nacional de La Plata.
Es docente universitario de grado y posgrado en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), en el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) y en el Centro de Investigación Cinematográfica (CIC). Ha ejercido funciones relacionadas a la gestión universitaria tanto en UNTREF como en el IUNA.
Es curador y productor de muestras sobre arte electrónico, así como de arte contemporáneo. Ha sido Coordinador Académico delPrograma Semillero (Artes Electrónicas en las Escuelas de Nivel Medio), en el Centro Cultural Gral. San Martín. Actualmente se desempeña como Curador de Proyectos Artísticos Tecnológicos en la galería Arte x Arte.
Es miembro de la Asociación Argentina de Críticos de Arte. Ha ejercido la crítica en la revista Arte al Día y ha publicado numerosos ensayos en revistas especializadas y en volúmenes colectivos universitarios.
Publicó los libros Intersecciones: tecnología, naturaleza, subjetividad (2009, Arte x Arte), Performance. La violencia del gesto (2012, IUNA) y ha compilado  Del pensamiento continuo. Apuntes de/sobre Norberto Griffa (2014, EDUNTREF) y 5.5 Videoperformance(2014, Ediciones Arte x Arte de la Fundación Alfonso y Luz Castillo).
Vive y trabaja en Buenos Aires.

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